Como sabéis llevo ya más de tres años viviendo en Buenos Aires, así que, al contrario de mis compañeros, estar de gira por Europa significa estar más cerca de mi gente.

Durante la gira, llegas a extrañar las cosas más comunes, como hacerte la cena, ver una película en tu sofá o ir a comprar a la esquina de tu casa. Te metes en una rutina de conciertos, hoteles y aviones. Pero eso se me olvida cuando aparece mi familia en alguna de las ciudades.

¡Tengo una familia increíble! Soy muy afortunada.

Mi hermano Ramón vivió un año en Los Ángeles y mis padres y yo fuimos a visitarlo. Podría decir que ese fué el primer viaje que hicimos los cuatro siendo mi hermano y yo adultos. Fué inolvidable, diferente. Creo que se viven las cosas de una manera más intensa.

A partir de ahí, nos propusimos que siempre que pudiéramos los cuatro, repetiríamos.
Y así ha sido. Se metieron en el coche y llegaron a Lisboa para reunirse conmigo.
Además de descubrir un poquito Portugal (me pareció un país hermoso), pude descubrir más a mi familia.

Ya no son unos padres viajando con sus niños, sino cuatro adultos con sus virtudes y defectos volviéndose a conocer. Mi hermano y yo hemos crecido y hace ya algún tiempo que volamos del nido. Me encanta que los cuatro podamos tener esta relación tan especial.

Y es gracias a lo que mis padres hicieron y siguen haciendo. Ellos siempre nos han dicho que el mayor acto de amor, es dejar volar………….

…. y nosotros intentaremos volar lo más alto posible, pero con la tranquilidad de que nuestro nido siempre estará cuando lo necesitemos.

 

logo_Bside