Desde muy pequeña me han encantado los cuentos, pero tengo que reconocer que nunca me gustó el príncipe azul.

 
No es porque haya tenido malas experiencias en el amor, o que no me han tratado como una reina, todo lo contrario……. creo que todo funcionó por eso, PORQUE NO ERAN PRÍNCIPES AZULES.

Todas nos merecemos que nos traten como reinas, pero no como tontas del bote.

Si algo me han enseñado, es a salir por mis propios medios de la torre, a luchar contra dragones y no dejarme pisar por ninguna bruja ijijijijij. Nunca he podido quedarme sentada esperando que ÉL venga a sacarme las castañas del fuego.

 
Yo, desde mi experiencia, prefiero encontrar un compañero de equipo. (¿No podéis negar que Blanca Nieves se lo pasaba bien con los enanitos en el bosque? Jajajjaja)
Alguien que me potencie como ser humano, que me apoye cuando lo necesito y que me haga reír. Y por supuesto, devolverle exactamente lo mismo.

Además ¿os imagináis al príncipe azul poniendo la lavadora o barriendo el suelo? (esa parte nunca sale en los cuentos)

 

Pero esto no significa que no me guste el desayuno en la cama, o que me traigan flores. La clave es ser compañeros, y regalarse el uno al otro momentos especiales. Si hoy me traes tú el desayuno, yo te preparo una cena romántica o simplemente te tapo esta noche si veo que te estás congelando.

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