Cuando era pequeña, era diferente. Me gustaba tanto quedarme cerca de los adultos y escuchar sus conversaciones, que no conseguía tener muchos amigos de mi edad. Eso sí, conocía cada pelea matrimonial de mis profesoras o chisme de mis abuelas.

 

En ese momento, no sabía cómo explicarlo, por un lado me daba envidia ver a los demás chicos saliendo con sus amigos, haciendo “locuras” de adolescente pero por otro lado, yo no sentía que encajara con ellos. No me apetecía hacer eso. Es más, me sentía muy mal si hacía algo que no debía. Creo que desde muy pequeña fuí una “mini adulta”.

Mirando ahora hacia atrás, veo que respeté mis tiempos. Que no me dejé arrastrar (por muy doloroso que fuera en ocasiones ser diferente).

No quise hacer lo que se suponía que debía hacer para encajar.

Mi camino fue otro. Me apunté a teatro. Y fué lo que me llevó a evolucionar. A descubrir la Alba que soy ahora.

 

Sé que muchos de vosotros estáis en la misma situación. No os preocupéis, que todo llega, sólo tenéis que ser fieles a vosotros mismos.

Os voy a contar una metáfora que me ayuda en muchos aspectos de mi vida: “Los gusanos, piensan que está todo hecho en su vida. Que se terminó. Que se van a quedar dormidos y todo acaba, (seguramente estén muertos de miedo) Pero eso no es verdad, después de un tiempo metidos dentro de su crisálida, salen trasformados en HERMOSAS MARIPOSAS”.

Bueno, pues nosotros también nos transformamos!!

Foto: Verónica Ruiz Russo

Toda la vida es una evolución. Una continua metamorfosis. Sólo tienes que confiar en ti mismo.

Mi camino y transformación fué diferente… ¿ y qué?!!!! …¿Cuál es el tuyo?

No estás solo, es más, apuesto lo que quieras a que la mayoría de personas a tu alrededor tienen los mismos miedos que .

Foto: Verónica Ruiz Russo

En esta gira he sentido muchas veces que me metía en mi crisálida y, por supuesto, salí trasformada cada vez.

 

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